Durante el desarrollo de la humanidad, hemos estado constantemente expuestos a la luz solar que es esencial para la vitamina D. Las preocupaciones sobre el cáncer de piel nos han enseñado a evitar la luz solar directa, lo que finalmente ha llevado a una disminución mundial de los valores de vitamina D en nuestros cuerpos.

La deficiencia de vitamina D está tan extendida que podemos hablar de la endémica de nuestro tiempo. Se estima que hasta 1,000 millones de personas sufren de esta deficiencia. A lo que afecta toda la vitamina D lo aprenderá en la próxima serie de artículos.

La vitamina D para el corazón y los vasos sanguíneos

En el contexto de las enfermedades cardiovasculares (ECV), los factores de riesgo como la obesidad, el tabaquismo, la falta de movimiento, el colesterol elevado o la homocisteína son los más comunes. Sin embargo, hay estudios que demuestran claramente la necesidad de la vitamina D para la salud cardíaca y vascular. Los hombres con deficiencia de vitamina D tienen un riesgo 2 veces mayor de ataque cardíaco. La baja cantidad de vitamina D (por debajo de 15 ng / ml) aumenta el riesgo de ECV en un 62% y también afecta la aparición de hipertensión.

La vitamina D protege el sistema cardiovascular de varias maneras: actúa sobre las células del músculo liso, reduce la inflamación, ayuda a controlar la calcificación de los vasos sanguíneos, mejora la función endotelial (revestimiento interno de los vasos) y reduce la presión arterial.

D suficiente para la diabetes

El último estudio muestra que la vitamina D probablemente participe en el funcionamiento de las células beta (es decir, las que producen y liberan insulina en el páncreas), interfiere con la sensibilidad del cuerpo a la insulina y afecta la forma en que nuestro cuerpo responde a la glucosa.

El efecto positivo de la vitamina D no es solo para la diabetes tipo 2, sino también para el primer tipo, que es una enfermedad autoinmune. El bajo número de horas de luz solar se correlaciona con la aparición de diabetes tipo 1. La ingesta suficiente de vitamina D durante el embarazo, la lactancia y la primera infancia es probable que reduzca el riesgo de desarrollar diabetes tipo 1. Uno de los aspectos cruciales es el efecto directo de la vitamina D en el sistema inmune, que está bien documentado.

Fuente: Glen Matten, Aidan Goggins: Acuéstese sobre la salud (¿Cómo lograr una salud excepcional), Publicaciones Jota, 2013